Son los industriales y los generadores de energía los que manifiestan la imposibilidad de garantizar un abastecimiento local de carbón.

 

La demanda mundial de carbón, tanto térmico como metalúrgico, que se ha movido a las cerca de 7,8 mil millones de toneladas promedio en los últimos cinco años, puede superar las 8,2 mil millones de toneladas al cierre de 2022. Es un hecho.

Estas presiones de demanda elevaron los precios a nivel global, lo que, sumado al incremento de los fletes marítimos producto de la crisis en la cadena de suministro, que se acentúa con las incertidumbres y las sanciones producto de la guerra en Ucrania, han disparado la inflación global que amenaza con frenar el crecimiento económico proyectado por diferentes agencias.

Tener como respaldo en el suministro energético de Europa un gas que proviene en 38% de Rusia, ha resultado más que arriesgado, limitante. Las tensiones políticas entre Rusia y occidente han marcado la tendencia alcista del precio del gas y de los demás energéticos.

Y esta crisis energética mundial, pero fundamentalmente la situación actual de Europa, nos está mostrando la necesidad de generar un balance realista entre las aspiraciones climáticas y las formas de encararlas, la confiabilidad en el suministro, la soberanía energética y los costos de las transformaciones necesarias.

En Colombia, ese mismo incremento de precios ha conducido a que los carbones producidos en el interior del país, fundamentalmente en operaciones de pequeña minería, encuentren más rentabilidad en la exportación que en el consumo local, generando una crisis de abastecimiento industrial que también presiona los precios locales.

¡Qué contradicción! Hace menos de un año los pequeños mineros se quejaban por unos precios que ni siquiera cubrían los costos de producción en condiciones adecuadas de seguridad minera y nadie prestaba atención porque “son situaciones de mercado”. Hoy son los industriales y los generadores de energía los que manifiestan la imposibilidad de garantizar un abastecimiento local de carbón a precios razonables para su negocio.

De cualquier forma, cuando baje la presión de los mercados energéticos, cese la incertidumbre de sanciones a Rusia y se relajen las restricciones de la política de covid Cero en China, la demanda de carbón no será la misma de antes y los compromisos de descarbonización de los países comprometidos darán un giro hacia las tecnologías de almacenamiento y captura de carbono y la incorporación de medidas tecnológicas audaces que permitan garantizar la seguridad energética interna con un mix balanceado entre renovables y combustibles fósiles.

Los planes de desmantelamiento industrial de instalaciones intensivas en carbón se aplazarán en el tiempo y las palabras seguridad y soberanía energética se volverán la constante de una discusión que reclama sensatez basada en los hechos, no solo en el mundo, sino también en Colombia.

CARLOS CANTE
​Presidente de Fenalcarbón.

PORTAFOLIO

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